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Archive for the ‘Cuentos’ Category

Cine: “Insomnia” (2002)

diciembre 30, 2010 Deja un comentario

Insomnia (2002) (IMDB)

Con: Al Pacino, Robin Williams y Hilary Swank

Director: Christopher Nolan


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 La hora perfecta del desastre. La hora perfecta para la creación:

…the worst time of night for me. Too late for yesterday, too early for tomorrow…

¿Siempre has estado tan consciente de las miradas de la gente o solo ahora estás susceptible?

Ven a través de mi, me notan, pero solo ven un vacío, una transparencia. Soy vulnerable en este estado.

7:30am y debo levantarme de un sueño al que nunca me acosté y ver las caras y subir las micros y soportar el ruido, la luz y los elementos.

Todo entra como en un sueño y desaparecen al momento que lo escuchas, como en las horas post REM.

El ruido encandila, el dolor. Ya no deseas dormir, solo esperas a la dulce, muy dulce muerte que ta abrace, que te lleve lejos, a un lugar apacible y por siempre para no volver a tener la necesidad, la capacidad de aliviar tus ojos.

Una sombra a la izquierda mientras conduces, una rápida mirada y se transforma en flashes a tu derecha ¿Que día es hoy? Nombres, letras y números, solo abstracciones. Lo real es lo que veo, escucho y siento.

El alivio de cerrar los ojos. Dormir. La miseria de tener que mantenerlos abiertos. Insomnio.

Nevermind the trailer. No le hace justicia a la película.

En raras ocasiones te encuentras con películas que logren capturar el espíritu esencial de una sensación tan particular,como es el insomnio.

Christopher Nolan lo sabe bien. Al Pacino también.

Esta es una película que vi hace mucho tiempo, pero bajo nuevo conocimiento de causa, la encontré en el cable hace un par de días y quedé pegado a la pantalla.

No es una película notable en su historia superficial. Una adolescente asesinada, un posible psicópata (Williams), un especialista (Pacino) traído desde Los Ángeles a Alaska para resolverlo. Corrupción, lealtad puesta a prueba. La veteranía en el negocio contrapuesta al primer amor de una detective (Swank) en luna de miel con su trabajo. Otra película de Hollywood.

Lo importante es el “arco”. El sustento de toda la película está puesto en la particular locación de este pequeño pueblo de Alaska. Estando cerca del círculo polar y en una época especial, el sol no se oculta. Nunca.

Y es ahí donde Nolan se hace grande y es ahí donde las cosas se ponen interesantes.

La esencia del insomnio, tal como en Fight Club es que no hay nada claro, somos zombies en nuestros deberes diarios. Verdaderos autómatas, con respuestas pre configuradas funcionando en un mundo de Bilz y Pap.

Los juegos mentales, las visiones, lo irreal funcionando en lo material, el peso del mundo en los párpados es interpretado de manera genial por Al Pacino. El detective Dolmer funciona. Pero funciona a medias. Con un lado que lo tienta a dejar todo botado y largarse, con el otro lado que es el profesional y el creyente en atrapar al malo, no-importa-como, no-importa-el-costo.

Fijo en los detalles, perdido en los detalles. No es quedarse dormido en el camino, es llorar porque no puedes hacerlo.

En definitiva es una película que funciona (como las mejores películas) en distintos niveles. El superficial, lo aparente de la trama. A nivel de arco, lo que sostiene todo. Y a nivel personal, cuando logra atraparte en un estado de empatía, de entendimiento, que creo es en lo que Cristopher Nolan destaca.

Categorías:Cine, Cuentos

Infarto-Sueño

diciembre 1, 2010 Deja un comentario

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Y de improviso, mientras se miraba en el espejo, un sabor amargo se posa en la lengua; es ácido como si una batería hubiese reventado en su cabeza. Extraño– es el primer pensamiento que acompaña la acción de quitar el elemento causante de la sensación.

La sorpresa cae cuando luego de explorar con sus dedos se da cuenta que no hay nada ahí, que nunca hubo nada ahí más que el juego que hizo pasar verdad por mentira, su mente inconsciente se apoderó de ambos lados de su cerebro y creó dicha extraña sensación.

Y mientras sigue dando cuenta de esta realización, en un microsegundo el juego mental ya no lo es. Al hacer contacto sus yemas con su lengua no hay elemento externo, solo elementos conocidos cambiados, sensaciones que cambian de grado, grados que cambian de origen y sus dedos ya no sienten como lo hacían hace 2 segundos atrás. En cambio ahora todo su cuerpo, todo lo que ve, huele, siente y escucha cambia de espectro, cambia de onda física y se pasean por todo lo que le rodea, sinestesia con insensibilización y cambio de fase nuevamente, todo en microsegundos.

Pero no hay tiempo de entender estas sensaciones, porque no son placenteras, en su mente sabe que ha llegado a fin de sus días. La juventud importa un comino, el camino de sobrevivencia y de aprendizaje no hizo ninguna diferencia cuando el infarto ataca, sobrepasa y destruye toda barrera que encuentra a su paso. Sus sensaciones cambian, pero no cambia el dolor interno, que parte de su pecho y se extiende a su brazo izquierdo.

Y el espejo muestra todo, pero no en un angulo plano, si no como un gran angular, como un ojo de pescado que cada vez se abre más hacia el techo, piso, murallas, finalmente absorbiendo todo lo que rodea y a si mismo.

Se balancea sobre el lavabo en una mueca de dolor, de querer que esto pare, de un último ruego a un ser que sabe que no está ahí, pero cuando de esperanzas se trata hasta los personajes mas inverosímiles cobran relevancia en este mundo cambiante de sensaciones.

Se yergue y se ve directamente en el espejo, en este gran angular y ve su boca que se abre hacia el infinito mostrando el interior, partiendo por su garganta en un continuo rápido pero detallista en que la piel ya no es piel, todo es un vacío, es oscuridad que absorbe todo lo que rodea, por tanto ya no es imagen, ya no es ruido, ya no es sensación. Es solo dolor onírico, es el dolor inconsciente, eterno e infinito que es lo único que une mundos separados por años luz de distancia.

En universos paralelos ya no es un hombre, ya no es un ser humano, es el manto oscuro, rápido que se aleja, que cubre todo conocimiento que tenemos y tendremos alguna vez. Es la muerte de un ser, el nacimiento de una estrella, cambio de energía, transferencia de moléculas, quizás no de conocimiento, más que solo saber que fue, es y será parte de todo.

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Categorías:Cuentos, Personal
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