La Importancia de Llegar a Tiempo
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Nace el genio maligno.
No voy a mentir ni justificar aquí. Soy un impuntual con doctorado. No sé en qué momento exacto empecé a llegar atrasado a todos lados. Probablemente en enseñanza media (secundaria) en cuanto descubrí que el camino al colegio se podía hacer a pie y ya no tenía que levantarme temprano para tomar el bus.
Ahí se abrió todo un mundo de posibilidades. Es decir, imagínense la situación: eres un adolescente con todo un mundo por descubrir y de repente te das cuenta de que ya no debes levantarte a cierta hora, que puedes tomar tus propias decisiones. De cuando y como vas al colegio, especialmente si la primera hora de clases es una lata. De cuando y como vas a cualquier lugar.
¡Abajo los horarios! ¡Los jóvenes nos movemos con el viento y sin reloj! ¡Un mundo de posibilidades! ¡El cielo es el límite! ¡Ra y Toth llevan mi agenda!
Bueno, inconscientemente pensé todo lo anterior y empecé mi travesía por la impuntualidad crónica. En la parte posterior de mi cerebro se acumulaban los consejos de mis padres, recordándome que la puntualidad es prácticamente un valor y que tarde o temprano (más temprano que tarde) la impuntualidad me iba a pasar la cuenta.
Y así es no más…
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Pez fuera del agua, pez fuera de tiempo.
Recordando lo anteriormente descrito, se me vino a la mente otra manera de impuntualidad menos específica, pero igual de importante.
Es esa sensación de estar fuera de lugar, de no considerarse parte de un grupo o de una generación, de una situación o de un momento dado. Sentirse adelantado o atrasado en relación a tus pares o en relación a los que sabes y a lo que deberías o querrías saber/conocer. Estar en el colegio y sentir que deberías estar en la U. Estar en la U y querer volver al colegio.
También es esa sensación que queda después de perder una oportunidad, de sentir que te ganaron (“¡Se me adelantaron”!) en una idea, en la pregunta y/o respuesta precisa, en un proyecto, en un negocio, etc. En definitiva es el bad timing, el no cumplir con:
“Estar en el lugar indicado, en el momento indicado”
Al final ¿No es eso ser impuntual también? Es decir, te atrasaste en concretar tu proyecto y pasaste a ser de innovador en potencia a consumidor frustrado. O te adelantaste mucho a tu tiempo y esa brillante idea queda en nada porque nadie la cree necesaria.
Existe un sinfín de historias de científicos, generales, inventores, héroes patrios, empresarios, ciudadanos de a pie, gobernantes, etc., en los que sus éxitos o fracasos está claramente definido según la variable tiempo. De hecho, no es muy arriesgado afirmar que el “tiempo histórico” en el que les toco vivir a estos pioneros o lideres de distintas áreas es el gran factor que, de una u otra manera, provocó que se destacaran. Por ejemplo, si pensamos en el renacimiento inmediatamente se tiene una imagen muy general de un tiempo en que la ciencia, el arte, la palabra, destacaron de sobremanera y que otorgó un gran número de personalidades destacadas como Da Vinci, Miguel Ángel, Rafael, Kepler, Galileo, etc.
Sin embargo ¿Que fue primero? ¿Fue una época destacada de la historia porque el mundo tuvo la suerte de contar con estos individuos? ¿O estos individuos fueron consecuencia de estar en la época precisa?
Incluso al leer la historia de ciertos productos se puede lograr una idea de la importancia de llegar a tiempo y de aprovechar ese momento.
La historia de la Coca-Cola por ejemplo, está llena de casos en que al jugar con el tiempo se ganó y se perdió, lo que naturalmente se puede interpretar como estrategias fallidas, malas campañas de marketing, etc. Sin embargo, al observar el cuadro completo es posible apreciar que aquellas estrategias, campañas o productos funcionaron (o no) siempre atendieron al tiempo que les tocó vivir, a la madurez de los consumidores, las reglas del juego de la época y otros. Pero esa es una historia para más adelante, ya que tomaría un post completo contar esas anécdotas del gigante rojo.


